Diario 929 26.02.2020 | 01:27
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La temperatura del aire no es un correcto indicador de confort

El bienestar térmico, clave fundamental en el diseño de hoteles saludables

Conseguir que un establecimiento hotelero sea un 'edificio sano' es una seguridad para el huésped 18 diciembre, 2019
  • El concepto térmico incorpora la temperatura media radiante de paredes y cerramientos que rodean a las personas influyendo en su bienestar
  • Modificar las condiciones higrotérmicas mediante ventilación natural hace de la apertura controlada de huecos una herramienta fundamental
  • Pese a las mejoras de la gestión domótica, el usuario y sus costumbres son la clave para usar el aire como aliado y lograr bienestar

El entorno de hábitat de las personas no es solo la vivienda, la trama urbana es otro gran componente fuera del hogar, que contempla hoteles, restaurantes, zonas de ocio, comercios, etc. Un entorno, donde se pernocta o se pasa tiempo, puede ser protector pero también patógeno, es decir, crear inseguridad o riesgos producidos por la mala salud del edificio.

En este sentido, el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España en colaboración, y bajo el asesoramiento del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) han editado la guía "Edificios y salud. Siete llaves para un edificio saludable", en la que se abordan, desde el punto de vista técnico, las áreas centrales que pueden afectar a la salud de los usuarios de los edificios.

Uno de los capítulos de esta obra sobre los aspectos fundamentales para conseguir un edificio saludable, como bien puede ser un establecimiento hotelero y asegurar la salud de sus huéspedes, se ha destinado al bienestar térmico.

En este apartado se hace referencia, en primer lugar, al equilibrio térmico de las personas, que se establece en una temperatura corporal aproximada de 36,7ºC, aunque esto depende de cada persona y de los posibles factores que le pueden afectar.

Temperatura y estrategias de control

La temperatura no es más que un indicador de la cantidad de calor de un cuerpo, sin embargo la temperatura del aire no es un correcto indicador de confort. De este modo, gracias a la presencia de sensores, incorporados en termostatos, el tipo de temperatura que se suele medir es la temperatura seca del aire, pero es un valor incompleto porque se considera la pérdida de calor del cuerpo por convección, pero no por radiación.

Las paredes y cerramientos que rodean a la persona influyen de forma determinante en su equilibrio o bienestar térmico.

El concepto térmico se acerca algo más a sensación térmica, es la temperatura operativa que incorpora la temperatura media radiante de las paredes y cerramientos que rodean a la persona, ya que estos influyen de forma determinante en su equilibrio o bienestar térmico.

La gestión de la energía juega un papel fundamental en el logro del bienestar térmico y además por cada ºC de ajuste se gasta un 7% menos

Algunas recomendaciones que refleja la guía hacen referencia a tres puntos importantes. En primer lugar, no debe haber un gradiente térmico entre cabeza y pies mayor de 3ºC. Por otro lado, la temperatura del suelo deber estar entre 19ºC y 29ºC.

Por último, las techos calientes y las paredes frías generan malestar por asimetría. Hay que tener un especial cuidado con las superficies acristaladas cercanas, porque en ellas es complicado controlar estos valores y, por lo tanto, no es recomendable permanecer en zonas próximas al cerramiento del edificio.

Desde 2009, en determinados locales debe haber un dispositivo en lugar visible indicando la temperatura, limitada a 21ºC en invierno, y humedad del 30-70%

Entre algunas estrategias para el control de la temperatura es obtener la estabilidad térmica de los edificios actuales gracias a los altos niveles de aislamiento requeridos en los cerramientos, las características térmicas de los huecos, que se comportarán en algunos casos también como captadores de energía, y la masa térmica de los materiales, que amortigua la onda térmica exterior, evitando que se produzcan temperaturas extremas en el interior, incluso sin climatización.

La ventilación natural hace de la apertura controlada de huecos una herramienta fundamental para luchar contra el sobrecalentamiento en verano.

Otras tácticas, como la orientación de los huecos, la colocación de elementos de sombra y cortavientos, la ventilación nocturna, así como la gestión automatizada, permiten conseguir unos niveles de bienestar térmico inéditos hasta la fecha, como se especifica en la guía.

La humedad y la velocidad del aire

Los valores recomendados en verano están entre 45% y 60% y en invierno entre 40% y 50%. No obstante, si los valores están entre 30% y 70% apenas influyen en la sensación térmica, y la sequedad en piel y mucosas es aceptable.

Por un lado, los valores altos favorecen la proliferación de microorganismos, aumentan la posibilidad de condensaciones en paredes y techos y pueden generar más dolor en personas con enfermedades reumáticas, especialmente en condiciones de baja temperatura.

El sombreamiento de huecos y la existencia de patios pueden ayudar a mejorar el bienestar térmico de las personas en épocas estivales.

Los valores bajos de humedad son especialmente críticos en presencia de electricidad estática, y se recomienda que su valor, en estos casos, no baje del 50% para minimizar alguno de los efectos del síndrome del edificio enfermo. Además, junto con bajas temperaturas facilitan la propagación de virus.

La velocidad del aire, el aire es considerado como un enemigo potencial para la climatización, debido a que en fase de calentamiento su movimiento puede generar malestar

Por ello, la velocidad del aire se limita a valores en el interior de edificios inferiores a 0,25 m/s en invierno. No obstante, en periodo estival se incrementa este margen hasta 0,50 m/s. Estos valores se consideran para la realización de trabajos sedentarios, y otras normativas fijan valores por debajo de los 0,20 m/s para el dimensionado de instalaciones.

Además, la capacidad de modificar las condiciones higrotérmicas mediante la ventilación natural hace de la apertura controlada de huecos una herramienta fundamental para luchar contra el sobrecalentamiento en verano.

Cabe destacar que, el sombreamiento de huecos y la existencia de patios pueden ayudar en este cometido. Pese a las mejoras de la gestión domótica, el usuario y sus costumbres siguen siendo la clave para usar el aire como aliado y lograr bienestar.

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