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Las fuentes de ruido se dividen en externas e internas

Aislamiento acústico, clave esencial en el bienestar de edificios hoteleros

En una edificación se distinguen dos caminos: el acondicionamiento y el aislamiento 8 enero, 2020
  • A mayor ruido exterior, mayor debe ser el aislamiento de la envolvente del edificio para que en su interior haya un nivel de ruido adecuado
  • En fachadas que están compuestas por elementos de una hoja es preciso añadir un trasdosado interior, para mejorar su aislamiento acústico
  • La transmisión directa del ruido es a través del elemento separador y la indirecta a través de los flancos o elementos puntuales

El ruido, sonido no deseado o desagradable, es una de las formas de contaminación más común de las zonas urbanas que afecta a la calidad de vida de las personas, producido por las actividades propias del ser humano y que además, es considerado como el mayor problema de salud medioambiental en Europa.

En entornos habitables donde se pernocta o se disfrutan tiempos de ocio, como hoteles y restaurantes, diversos estudios relacionan diferentes conceptos que afectan a este factor tan cotidiano en la vida diaria de las personas como se determina en la guía "Edificios y salud. Siete llaves para un edificio saludable", editada por el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España en colaboración, y bajo el asesoramiento del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM).

En una edificación se distinguen el acondicionamiento y el aislamiento acústico.

En este documento se abordan diferentes conceptos técnicos entre los que se encuentra el ruido como contaminante ambiental y los puntos más importantes a considerar en este aspecto, para conseguir que la salud de un edificio y el bienestar de las personas, también estén controlados a través de los niveles de contaminación acústica.

Variaciones de presión del sonido

Entre los principales conceptos a los que hace referencia este capítulo de la guía, se explica que el sonido es una sensación auditiva provocada por variaciones de presión. El oído humano puede percibir variaciones de presión entre 0,00002 y 200 pascales y con frecuencia entre 20 herzios (Hz) y 20.000 Hz.

Los sonidos graves son los de baja frecuencia, de 20 Hz a 250 Hz y los sonidos agudos, los de alta frecuencia, a partir de 2.000 Hz. Por debajo de 20 Hz emiten las vibraciones y por encima de 20.000 Hz los ultrasonidos. De este modo, el oído humano no percibe de la misma manera las distintas frecuencias por lo que comúnmente se utiliza la escala de ponderación A, definiendo el decibelio ponderado A (dBA), que adapta el sonido al comportamiento del oído humano.

Ruido en la edificación

En una edificación se distinguen el acondicionamiento y el aislamiento acústico. En el primer caso, se trata la calidad acústica en el interior de un recinto, controlando aspectos como la reverberación, como puede ser el caso de restaurantes o salas de conferencias.

El acondicionamiento acústico trata la calidad acústica en el interior de un recinto, controlando aspectos como la reverberación.

Mientras que, el aislamiento acústico trata sobre el sonido que se transmite de un recinto emisor a otro contiguo receptor, tanto por vía aérea como estructural. Ambos conceptos se acatan de manera diferente, por lo cual, requieren técnicas distintas para su mejora.

Las fuentes de ruido de un edificio se dividen en externas (como el ruido del tráfico), e internas, como las actividades humanas o las instalaciones. En este sentido, cuanto mayor sea el ruido exterior, mayor deberá ser el aislamiento que proporcione la envolvente del edificio, para que en su interior se tenga un nivel de ruido adecuado.

La transmisión acústica desde el exterior a un recinto del edificio o entre dos recintos se produce por diferentes caminos: los directos y los indirectos

La transmisión directa es a través del elemento separador y las indirectas a través de los flancos o elementos puntuales. El aislamiento acústico entre dos recintos depende de todas estas vías de transmisión y su valor estará condicionado por el elemento constructivo de menor aislamiento.

Transmisión del ruido

Para cuantificar el aislamiento a ruido aéreo entre dos recintos se utiliza el parámetro diferencia de niveles D, que es la diferencia entre el nivel de presión sonora producido en el recinto emisor y el nivel de presión sonora producido en el recinto.

Los materiales y sistemas utilizados para mejorar el aislamiento acústico a ruido aéreo y a ruido de impacto de los sistemas constructivos se cuantifican con el símbolo ΔR y ΔL.

El ruido de impacto se transmite por vía estructural y se cuantifica en nivel de presión a ruido de impactos, L, en decibelios, que es el nivel de presión sonora en el recinto receptor. En este caso, cuanto menor es el valor obtenido, menor es el nivel de presión recibido en el receptor y, por tanto, mayor es el aislamiento entre recintos.

Los materiales y sistemas utilizados para mejorar el aislamiento acústico a ruido aéreo y a ruido de impacto de los sistemas constructivos se cuantifican con el símbolo ΔR y ΔL, respectivamente. El valor adquirido va en función de la masa del elemento base.

Aislamiento al ruido aéreo exterior

El ruido llega al interior de los edificios a través de las fachadas, cubiertas y los suelos en contacto con el aire exterior. De todos los elementos que componen esta envolvente acústica, el elemento más débil es el hueco. Por tanto, en muchas ocasiones, si no en la totalidad, para mejorar el aislamiento acústico respecto del exterior es imprescindible sustituir las ventanas de la fachada.

A la hora de escoger unas nuevas ventanas hay que prestar atención especial a los vidrios, que tengan espesor suficiente, y al capialzado, sustituyéndolo por ventanas monoblock o suprimiéndolo.

A la hora de escoger unas nuevas ventanas hay que prestar atención especial a los vidrios.

En algunas ocasiones en que las fachadas están compuestas por elementos de una hoja, como edificios antiguos que se construían únicamente con una hoja de ladrillo hueco, será preciso añadir un elemento más, como un trasdosado interior, para mejorar su aislamiento acústico a ruido aéreo de la parte ciega de la fachada, además de sustituir los huecos.

Aislamiento entre edificios

En el interior de los edificios hay que considerar el aislamiento a ruido aéreo y el aislamiento a ruido de impactos. Para obtener un mayor aislamiento a ruido aéreo entre estancias situadas horizontalmente, se deben mejorar las prestaciones de los elementos de separación vertical, para ello se puede utilizar un trasdosado autoportante de placa de yeso laminado con lana mineral en la cavidad.

Es imprescindible vigilar las uniones de la partición con los forjados y paredes para minimizar la transmisión por flancos, instalando, por ejemplo, bandas elásticas perimetrales

Por su parte, en el caso de recintos colindantes verticalmente, la mejora del aislamiento a ruido aéreo se realiza de la misma forma, mejorando las prestaciones acústicas del elemento separador horizontal. Las estrategias pueden ser colocar un techo suspendido o un suelo flotante con materiales absorbentes acústicos que mejoren el aislamiento acústico a ruido aéreo de la partición.

Acondicionamiento acústico

El acondicionamiento acústico en el interior de recintos se puede cuantificar con el tiempo de reverberación, T, en segundos, que es el tiempo necesario para que el nivel de presión sonora disminuya 60 dB después del cese de la fuente. Para disminuir el tiempo de reverberación en un recinto debe aumentarse el coeficiente de absorción acústica de los materiales de revestimiento de la sala o aumentar el área de los mismos.

Las fuentes de ruido de un edificio se dividen en externas, como el ruido del tráfico, e internas, como las actividades humanas o las instalaciones.

En conclusión, los edificios nuevos alcanzarán niveles de comportamiento acústico aceptables, gracias a las exigencias normativas y prestacionales que marca el CTE, siempre y cuando se hayan ejecutado adecuadamente, y poniendo atención a las soluciones constructivas y los posibles puentes acústicos.

Los edificios existentes son los que más deben preocupar para enfocarse en la búsqueda de la mejora de las condiciones acústicas, en muchos casos muy deficitarias. En este sentido, el Informe de Evaluación de Edificios puede ser una herramienta para afrontar este tipo de problemática.

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