FeNIL: “Los productos lácteos tienen a la ciencia de su parte”

Luis Calabozo considera que los productos lácteos son de suma importancia para la alimentación, a pesar de las modas que los evitan.

“El consumo de leche líquida se encuentra en un claro descenso y el resto de productos experimentan un relativo estancamiento”

Luis Calabozo es director general

El director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL), Luis Calabozo, explica en esta entrevista cuál es la situación actual del sector de productos lácteos y, en particular, a qué retos se enfrenta.

Mientras se lanzan líneas de productos sin lactosa y se compite con la proliferación de alternativas vegetales a la leche, el sector busca constantemente ofrecer innovaciones a la Hostelería, que es un cliente fiel, porque sabe que el consumo de estos productos es clave del éxito tanto en restaurantes como en hoteles.

P.- Al parecer, no existen datos fiables sobre el consumo de lácteos en la hostelería, a pesar de ser un sector cada vez más importante. ¿Qué esfuerzos deberían realizarse desde el sector público y privado para mejorar esta situación?

R.- El actual Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) es el organismo que tradicionalmente venía publicando datos detallados sobre el consumo de alimentos en España, tanto dentro como fuera del hogar, pero, desafortunadamente, desde el año 2011 solamente se emiten datos oficiales de consumo doméstico.

Gracias al auge del turismo, entre otras razones, no cabe duda de que en España cada vez tiene más importancia el consumo de alimentos fuera de los hogares, de ahí que hayamos trasladado en varias ocasiones al MAPAMA la importancia de poder disponer de esta información y recuperar la encuesta que se venía haciendo hasta 2011, dada su calidad desde el punto de vista metodológico.

P.- ¿En qué situación se encuentra actualmente el consumo de lácteos fuera del hogar?

R.- Pues, es difícil de saber, precisamente debido a que no existen datos oficiales al respecto. Aunque, a grandes rasgos podríamos considerar que cada vez se está incrementando su participación en el consumo en España.

En 2011, último año con datos oficiales recogidos, el consumo de leche y derivados lácteos era del orden del 80 al 85 por ciento dentro del hogar, contra un 15 a un 20 por ciento fuera del hogar. Si bien, también es cierto que estimamos que este reparto ha podido variar en favor del consumo en Horeca.

En cualquiera de los casos, desde el punto de vista de análisis de tendencias, podríamos decir que el consumo de leche líquida se encuentra en un claro descenso, mientras que el resto de productos, como yogures, postres lácteos, mantequilla, etcétera, experimentan un relativo estancamiento. En cambio, en lo que respecta a los quesos, nuestras estimaciones apuntan a un aumento del consumo realizado fuera del hogar.

P.- ¿Cómo vive el sector la actual tendencia de consumo que rechaza la leche y sus derivados? Y, ¿cómo prevé paliar los efectos de esta situación sobre su actividad?

R.- Pues, lo vive con preocupación. Y, no sólo por los problemas que está provocando en el desempeño económico de todo el sector lácteo, sino fundamentalmente por el hecho de que este debate, que al final no aparece soportado por la evidencia científica, acabe provocando problemas de salud pública en nuestra sociedad.

A este respecto, hay que tener en cuenta que más del 60% del calcio de la dieta española procede de los productos lácteos, y el 75% de los escolares tienen ingestas de calcio inferiores a las recomendadas.

La leche y los productos lácteos tienen a la ciencia de su parte y estos movimientos han decaído completamente, en los países emergentes que están deseosos de tener acceso a unos alimentos de elevada calidad nutricional que les permitan aspirar a un desarrollo de salud personal y pública que sea equiparable al nuestro. Porque nosotros hemos podido desde hace miles de años disfrutar de los lácteos.

En otros países desarrollados, como Estados Unidos, su consumo está creciendo a tasas sumamente elevadas, una vez que la auténtica ciencia se ha impuesto en las recomendaciones de una dieta saludable en una sociedad que, por otra parte, es muy consciente de la importancia de la lucha contra la obesidad. Comunicar este soporte al consumidor se ha convertido en la principal prioridad de la industria láctea española.

Los sustitutivos de los productos lácteos

La evolución del mercado ha llevado a emplear en muchas ocasiones productos derivados de los originales, o bien otros que los sustituyen. Generalmente se hace por cuestiones de coste, porque esos nuevos recursos aportan alguna ventaja durante la preparación o el servicio, o por estar mejor adaptados a las condiciones de la hostelería.

En el caso de los lácteos, Calabozo expone que “estamos ante un boom mundial de la demanda de la grasa láctea, una vez que se han impuesto por la ciencia sus bondades en comparación con otras grasas, especialmente vegetales”.

Y, según matiza, “de entrada, denominar nata a una grasa vegetal denota hasta qué punto tenemos campo de mejora en la comunicación al consumidor”, lamenta el director general de FeNIL. Sin embargo, esta tendencia actual de sustituir grasas vegetales e hidrogenadas por nata natural se consolidará cada vez más, incluso en estrategias de salud pública.

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