Food Design, la tendencia reinventa la imagen de los alimentos

El Food Design está considerado hoy en día como una disciplina que cada vez cobra más importancia en la forma de presentar los alimentos.

Las marcas que trabajan en el ámbito de la alimentación necesitan innovar para conseguir que sus productos sean más atractivos

Una nueva disciplina para la presentación de los alimentos

El Food Design está considerado hoy en día como una disciplina que cada vez cobra más importancia en la forma de presentar los alimentos. Desde su concepción, ingredientes, forma de prepararlo, servirlo y/o empaquetarlo hasta, en su última fase, comunicarlo.

Esta es sin duda la parte más visual del proceso y la que más reconocimiento mediático está teniendo. El aspecto clave de este método es la innovación y su potencial, un gran y atractivo aliciente por el que ya se interesan muchos estudiantes y profesionales.

El Food Design está considerado hoy en día como una disciplina que cada vez cobra más importancia en la forma de presentar los alimentos.
Las redes sociales otorgan la repercusión a algunas marcas trabajando imágenes y videos de sus recetas y creaciones.

Para Ana Gómez de las Heras, alumna del grado de Diseño en la Facultad de Bellas Artes de la UB (Universidad de Barcelona), “el Food Design es un campo emergente del diseño que busca mejorar la relación que tenemos con los alimentos desde casi todos los ámbitos imaginables.

“Esto significa que la temible división hasta la fecha de gráfico/producto se vuelve obsoleta: un food-designer puede diseñar una vajilla para un restaurante o bien el packaging de una botella de vino, siempre intentando mejorarle la experiencia al cliente”, explica Ana Gómez.

Necesidad de buscar la innovación

El interés por la gastronomía está creciendo. Todas las marcas que trabajan en el ámbito de la alimentación necesitan innovar para que sus productos sean más atractivos que los de sus competidores.

Eso significa que han de pensar cómo sacar el máximo provecho a todo el proceso de relación con el cliente. Por tanto, cualquier negocio relacionado con temas gastronómicos necesitará en un momento u otro aplicar conceptos de Food Design.

Cualquier negocio relacionado con temas gastronómicos necesitará en un momento u otro aplicar conceptos de Food Design.
Un food-designer puede diseñar una vajilla para un restaurante o bien el packaging de una botella de vino para mejorar la experiencia al cliente.

Para el experto en Marketing Turístico y Gastronómico Xisco Mateu, “basta un rápido recorrido por las redes sociales para ver la repercusión que algunas pequeñas marcas han tenido trabajando imágenes y videos de sus recetas y creaciones. Un packaging atractivo, una buena iluminación de un espacio o una uniformidad acertada son cosas que gustan al cliente y le hacen sentir bien, lo que es el objetivo último del Food Design”.

Food Design, vía libre al diseño

Por la amplitud del concepto, el experto en Marketing cree que “es un campo asociado a muchos perfiles laborales: ingenieros agrónomos, químicos, cocineros, pasteleros y, por supuesto, especialistas en marketing, en contenidos, gestión de redes sociales, diseño gráfico, fotografía o audiovisuales, interioristas y, claro, personal de sala. En un mundo tan especializado, focalizarse en algún ámbito del Food Design puede ser una buena apuesta profesional, además de resultar muy gratificante”.

Y desde luego, un escenario que con las nuevas tecnologías sólo puede crecer. Gómez de las Heras, por ejemplo, apunta las posibilidades de las impresoras 3D. Cree que la comida ‘impresa’ no tardará en incorporarse a nuestra dieta y que ahí hay un área de actuación muy interesante.

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El Food Design está considerado hoy en día como una disciplina que cada vez cobra más importancia en la forma de presentar los alimentos.

Pero también apuesta por “todo el trabajo de diseño que hay detrás de los grandes restaurantes, por ejemplo, el diseño de vajillas especialmente pensadas para un menú determinado, o el diseño de salas según la temporada, de instalaciones luminosas o auditivas para reforzar el lado ‘espectáculo’ de una cena. En definitiva, todo lo que esté relacionado con crear experiencias al consumidor”.

Ahora que esta disciplina está emergiendo en España y sus límites son aún muy difusos, el Food Design no está condicionado por tendencias ni tiene restricciones.

Así que los diseñadores tienen vía libre para crear a voluntad. Es quizá el momento para que diseño y cocina, autores y productores, establezcan una alianza que permitirá crear grandes proyectos.

La colaboración será la clave del éxito del Food Design y de los modelos de negocio que apuesten por ello, para satisfacción de sus clientes y consumidores.

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