3 factores que definen los textiles a usar en un restaurante

Los textiles para vestir un restaurante deben ser muy resistentes a altos procesos de lavado.

Resuinsa, Vayoil Textil y Tapicerías Gancedo explican la importancia que cobran los tejidos para marcar la identidad de un espacio

Resistencia, calidad y estética son los valores primordiales

La personalidad de un espacio de restauración viene dada en un principio por la calidad de su cocina, es obvio que si este factor es relevante su éxito estará casi asegurado. Para vestir un restaurante, su imagen tiene que correr paralela a la calidad de su gastronomía y servicio, y así provocar una buena impresión desde el principio.

En este sentido, los textiles cumplen un papel muy importante. Se trata de ‘la piel’ que vestirá al espacio en cuestión de cortinas y tapicerías, y por otro lado, el producto que estará más en contacto con el cliente serán las mantelerías.

Los textiles para vestir un restaurante deben ser muy resistentes a altos procesos de lavado.
En un restaurante los textiles que están más en contacto directo con el cliente son las mantelerías.

Todos estos factores deberán ir conjugados con el estilo del local, pero siempre teniendo en cuenta que, a parte de la estética, la calidad y la resistencia a los lavados industriales frecuentes serán primordiales.

Tener en cuenta las tendencias imperantes

Para seleccionar ‘la piel’ que vestirá a un restaurante se deberán tener en consideración ciertos factores y requisitos para tapicerías, revestimientos, cortinas, etc.

Los textiles para vestir un restaurante deben ser muy resistentes a altos procesos de lavado.
Tapicerías, cortinas y alfombras también ayudan a la insonorización y amortiguan las ruidosas conversaciones

Beatriz Gancedo de Gancedo, informa que está de plena tendencia “el empleo de papeles pintados, alfombras y textiles en la decoración de restaurantes. No solo es un tema estético sino que también tiene un componente técnico”.

Por otro lado también comenta que, “todos estos elementos ayudan a la insonorización del local, a evitar las ruidosas conversaciones y dan una sensación más acogedora y confortable”.

Cuidar bien el interiorismo a la hora de vestir un restaurante

“La selección de los elementos decorativos dependerá del criterio del decorador, diseñador o propietario del restaurante, del tipo de local que se quiere y de la imagen que pretendan trasmitir. Antes el interiorismo no tenía tanta importancia y ahora el cliente no solo busca que la comida sea excelente, sino también encontrarse en un entorno agradable y bonito”, explican desde Gancedo.

Los textiles para vestir un restaurante deben ser muy resistentes a altos procesos de lavado.
El cliente no solo busca que la comida sea excelente, sino también encontrarse en un entorno bonito.

A los clientes les divierte ver espacios distintos: alegres, coloristas, diseños contrapuestos, una mezcla armoniosa, un estilo vintage, o bien algo boho… Ya no solo la comida es un entretenimiento, sino también la forma de presentarla.

Escoger mantelerías de calidad y rentables

En el capítulo de las mantelerías, éstas también deberán cumplir una serie de requisitos que garanticen el confort, la calidad, la satisfacción del cliente y a un precio competitivo y rentable para vestir un restaurante.

Luis Esteve, gerente de Vayoil Textil, asegura que “la calidad es el condicionante principal que va a marcar el resto de elementos, no hay que olvidar que las mantelerías están sometidas a lavados continuos y muy agresivos”.

Los textiles para vestir un restaurante deben ser muy resistentes a altos procesos de lavado.
Las mantelerías deberán cumplir requisitos que garanticen el confort y la calidad, a un precio rentable.

Por su parte, Felix Martí, director general de Resuinsa, señala que “el factor más importante es el de la resistencia a los lavados industriales a las que estas prendas son sometidas. Las duras condiciones de este proceso requieren que los tejidos cuenten con elevados estándares de calidad”.

Conocer los criterios para equipar las mesas

“La mesa de restaurante de alta gama podemos compararla con un lienzo que vamos vistiendo, porque hacerlo de una manera adecuada y única marcará la diferencia de ese establecimiento. Lino y algodón puros o mezclados entre sí o con poliéster, son otra de las tendencias”, apunta Luis Esteve de Vayoil.

Por otro lado, Martí de Resuinsa habla de la disposición de la ‘mise en place’, de los elementos de la sala del restaurante, como uno de los criterios a tener en cuenta. De esta manera, se logra optimizar el tiempo y conseguir en el cliente un disfrute total para vivir una experiencia gastronómica única.

Los textiles para vestir un restaurante deben ser muy resistentes a altos procesos de lavado.
Para que la mantelería esté perfecta debe aparecer sin arrugas, ni marcas ni dobleces y plancharla por doble en la lavandería.

La preparación a la hora de vestir una mesa comienza con la distribución física de las mesas, continúa con una limpieza pulcra y finaliza con el montaje ‘sur la table’.

La mantelería es uno de los principales puntos a tener en cuenta, ya que colocarla como se debe logra un toque distinguido. Para que esté perfecta debe aparecer sin arrugas, ni marcas ni dobleces. Por eso, se plancha por doble, en la lavandería, y se repasa en la mesa justamente antes de que sea montada”, explican desde Resuinsa.

Escuchar las demandas del cliente

Resuinsa apunta que sus clientes “demandan tejidos de mucha calidad, aptos para los lavados industriales pero cuyos diseños aporten un toque distinto y se encuentren acorde con el resto de elementos decorativos que hay en el restaurante.”

Por su parte, desde Vayoil indican que “la mayor preocupación de los responsables de los restaurantes tanto de hoteles como de restaurantes es la eliminación de las manchas. A nuestros clientes les informamos de cómo deben lavarse las prendas que les hemos suministrado.”

En conclusión, a la hora de vestir un restaurante fabricantes y marcas coinciden que la demanda principal en la elección de textiles para vestir un restaurante es que, sobre todo, aguanten el trasiego de los múltiples lavados industriales a los que se ven sometidos.

Pero sin olvidar, el valor estético y la armonía de los materiales y acabados con el resto del estilo del establecimiento.

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