Reformar un hotel sin obstaculizar su funcionamiento habitual

Reformar un hotel, bien por mantenimiento o una rehabilitación, implica dificultades si se quiere llevar a cabo con el establecimiento abierto al público.

Cristina Fonseca, vocal en la Comunidad Valenciana de ASEGO (Asociación Española de Gobernantas de Hotel y otras entidades)


Realizar cualquier obra o reformar un hotel, ya sea un simple mantenimiento o una rehabilitación, implica dificultades si se quiere llevar a cabo con el establecimiento abierto al público.

Es de vital importancia que cualquier intervención que se realice no obstaculice lo más mínimo el funcionamiento habitual del hotel, que se mantenga toda la oferta de servicios que se prestan, y especialmente, que el bienestar y la tranquilidad de los clientes no se vea alterada por ninguna molestia, como las que ocasionan el polvo y el ruido.

Por otro lado, al reformar un hotel cabe la posibilidad de mantener cerrado el establecimiento durante los procesos de obras para no generar molestias al cliente y acelerar el trabajo evitando obstáculos durante el curso de la reforma.

Poniendo como ejemplo el Hotel Cap Negret, situado en una zona a pie de playa en Altea (Alicante), donde actualmente ejerzo como Housekeeping Manager, cierra sus instalaciones un par de meses para llevar a cabo sus reformas y rehabilitaciones no ocasionando dichas molestias y facilitando el desarrollo de la obra.

Reformar un hotel, bien por mantenimiento o una rehabilitación, implica dificultades si se quiere llevar a cabo con el establecimiento abierto al público.
Algunos hoteles cierran sus instalaciones para no ocasionar molestias y facilitar el desarrollo de la obra.

Con una trayectoria de 40 años y casi una década sin reformar sus  instalaciones, decidieron llevar a cabo las obras aproximadamente hace unos años. Esta decisión se tomó para cubrir las nuevas necesidades del cliente y, a su vez, abrirse a nuevos mercados internacionales.

Reformar un hotel puede aumentar su categoría

Asimismo, uno de los objetivos de varios establecimientos es pueda aumentar la categoría del hotel y esto implica que debe alcanzar un mínimo de exigencias establecidas. Éste ha sido uno de los motivos por el cual el Cap Negret pasó de ser un hotel de 3 estrellas a convertirse en uno de cuatro.

Reformar un hotel, bien por mantenimiento o una rehabilitación, implica dificultades si se quiere llevar a cabo con el establecimiento abierto al público.
Al reformar un hotel acabados, materiales y mobiliario, deben adaptarse a las nuevas tendencias.

Quisieron basarse en la sostenibilidad, respetando además en su estructura un muro de bancal tradicional de la zona e inspirándose en pinturas artísticas de Altea en los salones de eventos.

Tampoco podemos olvidarnos a la hora de reformar un hotel de los materiales, textiles y mobiliario, mejorando las necesidades del cliente y adaptándose a las nuevas tendencias, buscando la máxima calidad.

Isabel Baldoví, interiorista y una de las propietarias, fue la encargada del confort y la decoración, teniendo en cuenta cada mínimo detalle. En las habitaciones reformadas ha querido plasmar murales representando el Mediterráneo y el pueblo de Altea, para no perder la historia y la esencia del hotel.

El principal objetivo de las reformas hoteleras es mejorar la categoría del hotel, aumentar el poder adquisitivo de los turistas y, asimismo, poder incrementar los precios y acrecentar la rentabilidad

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