Lavandería: básica para la imagen del establecimiento

En los hoteles, hospitales y otras colectividades la lavandería puede ser motivo de muchas quejas por parte de los clientes.

Al ser un servicio estratégico, las empresas deben decidir en función de varios criterios si lo ofrecen internamente o lo externalizan

Los clientes valoran la limpieza y el orden

Tener en cuenta si contamos con el espacio adecuado y si éste está convenientemente equipado e insonorizado resulta vital para que el servicio funcione de principio a fin, ya que la lavandería supone uno de los costes principales de un hotel, restaurante o colectividad. Aunque la recuperación de la inversión sea rápida, todo requiere de su estudio.

Partiendo de la base de que en una habitación encontramos, por norma general, tres piezas de lencería (sábana bajera, funda nórdica y dos fundas de almohada) y que cada baño acostumbra a tener dos toallas de baño (dos de mano, una alfombrilla y toallas de bidé), un hotel de unas 200 habitaciones requiere de 1.000 sábanas bajeras, el mismo número de fundas nórdicas, 2.000 fundas de almohadas, toallas de baño y toallas de mano, y 1.000 alfombrillas y toallas de bidé.

Cifras estratosféricas que hacen pensar en el gran número de prendas que se mueven dentro de un establecimiento hotelero. La pregunta que se tiende a plantear después es: ¿Servicio de lavandería propio o externalización?

“La zona que se habilite para las instalaciones de lavandería requiere de entradas de agua y desagüe, además de una extracción de vahos de las secadoras y calandras”, explica Ion Sotil, jefe de producto de Fagor Industrial. Otra opción es optar por una secadora de bomba de calor, que elimina la necesidad de extracción.

Necesidades de espacio

En Fagor Industrial indican un dato básico para hacerse una idea del espacio requerido si la lavandería está dentro del hotel: “Si hemos de lavar 25 kg en una hora, necesitaremos 25 m2 de local, de los cuales un 15% se utiliza para almacenar ropa sucia, un 70% para la maquinaria y el espacio para su uso, y el 15% restante para almacenar ropa limpia”.

Desde Ilunion aconsejan externalizar el servicio si se dan varios parámetros. En primer lugar, en el caso de que se necesite un espacio extra para la prestación del servicio, si no va a poder dar un correcto mantenimiento a la maquinaria y de cara a aquellos establecimientos que requieran concentrarse en su negocio principal.

“Alcanzar unos niveles de optimización y eficiencia en los procesos requiere de un alto grado de conocimiento, formación del personal, actualización de la maquinaria y una optimización de los costes”, añaden. Tanto en hoteles como en centros hospitalarios nuevos, a veces el espacio dedicado a la lavandería se utiliza para otros usos como el de gestión de ropa.

La formación es necesaria

Entre todas estas conclusiones aparece la palabra “formación”, un concepto muchas veces olvidado, pero que supone una parte muy importante en el mantenimiento y la vida útil de la maquinaria, tanto si es propia como si pertenece a una empresa externa.

Aunque como en el resto de aparatos tecnológicos impera la intuición y el concepto “easy”, bien es cierto que, tal y como apunta José J. López, jefe de producto División Medical & Lab en Miele, “la formación permite ser más consciente de lo que se hace, actuando con un mayor criterio y siendo los procesos más eficaces”.

La mayoría de las empresas cuentan con sesiones de formación para garantizar un rendimiento óptimo. “Por lo general, las lavanderías de los hoteles renuevan sus máquinas cada 10 ó 12 años en pro de unas más eficientes en el consumo energético y de agua”, afirma Marc Caralt, Business developer de Girbau.

Secadoras, fundamentales en la lavandería

Para conseguir que su vida sea larga antes de cambiarlas por unas que proporcionen una mayor rentabilidad son necesarios, sin duda, un buen uso y mantenimiento. En Miele ofrecen secadoras que ahorran más de un 50% en electricidad, en Fagor las lavadoras permiten el ajuste de niveles de agua y detergentes óptimos para conseguir un ahorro de hasta el 30%, sin contar el de 60% de agua, gracias tanques de reciclaje de agua en los aclarados.

El objetivo es la eficiencia energética en el lavado, secado y planchado sin perder calidad final, de modo que la conciencia ecológica también impera en este sector, que estudia cómo ir mejorando. En este punto no se excluyen los detergentes.

En Ilunion cumplen los criterios de biodegradabilidad final tal y como se establece en el reglamento de detergentes 648/2004/CE. Además, utilizan sistemas de dosificación de última generación para conseguir un resultado óptimo a la vez que ropa libre de sustancias peligrosas. “También se están desarrollando otras tendencias como la personalización de la ropa de hotel mediante su olor y tacto siguiendo las pautas del marketing sensorial”, desvela Caralt.

Todo requiere de un estudio: la tecnología del lavado, la electrónica del control, el diseño del tambor, etc. “Ahorro energético y de tiempo”, esa es la principal tendencia resume José J. López.

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