Polarier: “El renting en lavandería calará cada vez más”

El renting es una de las fórmulas de negocio que aplica Polarier a sus clientes hoteleros.

Starwood, Hyatt, Alsun, Serrano Hoteles, Universal, Alua Hotels, Club Robinson, Saint Regis o la Academia de Rafa Nadal, entre sus clientes

David May es director de Estrategia de Polarier

La lavandería externalizada vía renting es cada vez más común en la hostelería y va a más en el futuro. Así lo asegura el director de Estrategia y Gestión Corporativa de Polarier, David May.

En el caso de esta compañía especializada, trabaja habitualmente con marcas como Starwood, Hyatt, Allsun, Serrano Hoteles, Universal, Alua Hotels, Club Robinson y St. Regis, además de hoteles individuales. Incluso cuenta con algunos clientes de colectividades, como la Academia de Rafa Nadal.

P.- ¿En qué consiste el renting de lencería dirigido a la hostelería?

R.- Los profesionales lo conocen, pero tal vez no han descubierto todavía las diferentes opciones que se abren para su actividad cotidiana. Ahora también demandan este tipo de servicio hoteles rurales y hoteles boutique de alrededor de 20 o 30 habitaciones. Necesitamos cierto volumen para rentabilizarlo, pero cada vez se interesan más estos perfiles de establecimientos.

También es trabajo para todo el año, a diferencia de los vacacionales. Los hoteles pequeños se caracterizan por ser mucho más exigentes, pero también mucho más profesionalizados. Hay lavanderías pequeñas y medianas que dan servicio a estos hoteles.

Algunos buscan más precio, otros más calidad, algunos consideran la ropa un commodity y no les interesa personalizarla y otros la consideran parte de la experiencia del cliente. El huésped está en contacto con alguna prenda del hotel más del 90% del tiempo que está en el establecimiento, según un estudio que hicimos.

Por eso, consideramos que es muy importante tener ese servicio muy bien resuelto. Y, por supuesto que forma parte de la experiencia del cliente durante su estancia. Lo que nosotros hacemos es comprar ropa a gran escala y eso nos hace más eficientes. Por tanto, el concepto de nuestro cliente es: “No voy a comprar la ropa, sino que la lavandería me la pone y me va a cobrar por ello”.

Y es una estrategia que ofrecemos solamente al sector hotelero. Las lavanderías ganamos, cuando hacemos renting, en la parte financiera y también en la operativa, porque somos más eficientes al planificar mejor el proceso de producción.

El renting de lencería afecta a las prendas que tienen más rotación -no a todas las telas que se encuentran en el hotel-, como fundas de sábanas, nórdicas, toallas, etc. Aunque eso depende siempre del proyecto.

P.- ¿A qué tipo de establecimientos les puede interesar más esa modalidad y por qué?

R.- A cualquier establecimiento hotelero le puede interesar, sobre todo a los que cambian de marca y a las nuevas aperturas. Si no quieren invertir en ropa personalizada y bien mantenida, es la mejor opción. También a las cadenas que quieran estandarizar. Aunque es interesante para todo el mundo.

David May, experto de Polarier, considera que la lavandería interna y la externalizada convivirán en la hostelería.

Dentro del renting nos adaptamos a las necesidades del cliente, pero siempre le realizamos recomendaciones. Por ejemplo, las sábanas con gomas son un desastre en la lavandería. En cambio, poner toallas con un color especial o con el logo de la compañía, no es ningún problema. En ese sentido, es importante aclarar bien las condiciones antes del inicio. Hay lavanderías que tienen varias categorías, según la calidad de los tejidos.

P.- ¿Existen muchas empresas que ofrecen renting de lencería?

R.- Sí, hay lavanderías de todo tipo, como Ilunion o Elis, que sí que lo ofrecen. El renting lo tienen que hacer lavanderías con un cierto nivel adquisitivo, porque supone una importante inversión en adquisición de lencería, a veces cientos de millones de euros para un solo hotel, que luego se va recuperando poco a poco, a través de las cuotas que se estipulan.

P.- ¿Considera que tiene futuro?

R.- Lo que sucederá es que coexistirá junto al sistema tradicional, aunque es una opción nueva que va a ir calando cada vez más. La ventaja para el hotel es que nunca se quedará sin lencería, según queda firmado por contrato. Esos contratos suelen durar entre tres y cinco años, y siempre incluyen barreras de salida para el cliente. Están planteados con criterios ‘win-win’.

De ese modo, tanto hotel como lavandería están tranquilos con el servicio que se ofrece. Las problemáticas que se presentan son pocas, a veces desaparece ropa por los llamados ‘souvenirs’ que se llevan los huéspedes. Pero todo eso se habla.

P.- ¿Existe alguna limitación por lo que se refiere a las características de las prendas, colores, diseños personalizados, inserción de imágenes corporativas, etc.?

R.- No hay limitaciones, pero sí recomendaciones y precios. Obviamente, hay cosas que no son para la lavandería, pero lo que suele no ser bueno para la lavandería tampoco lo es para el hotel. Los hoteles escuchan a sus asesores internos y a sus partners, entre los cuales se encuentran las lavanderías que ofrecen renting.

Opciones de facturación

El servicio de lavandería externalizado ofrece a los clientes un precio por facturación, se trabaja por kilo o bien, por estancia, y “de ese modo hablamos un poco el idioma del cliente”, apunta May. El primer paso es realizar un estudio para desvelar qué consumo medio va a tener el cliente y los cambios que se realizan en el hotel.

Luego, en el caso de Polarier, mediante la app ‘mypolarier’, que se usa a través del website de la compañía, el cliente hotelero puede consultar cuánto está consumiendo, e incluso las cadenas pueden comparar el gasto entre distintos hoteles de la misma marca.

Escribe un nuevo comentario