¿Cómo ha evolucionado el buffet hotelero en 30 años?

Ahora, los equipos garantizan las condiciones organolépticas de los platos que se ofrecen y, al mismo tiempo, la seguridad alimentaria

De la madera que se pudría al inox y la piedra sintética

La historia del buffet hotelero se remonta a hace algo más de 30 años. Hubo antecedentes, como pasa siempre, pero su desembarco a gran escala en la Hostelería se produjo en los años ’80; sobre esto hay consenso entre los profesionales. Ahora la pregunta es, ¿cómo ha evolucionado a lo largo de estas tres décadas?

En aquella época “los buffets se hacían como si fuera un mueble más, con estructuras de madera a veces barnizadas, se le ponía un granito, etc. Y, esto tenía un problema, que en muy poco tiempo se iba deformando todo, y la madera se pudría a causa de los cambios de temperatura y el uso. Tenían muy mala vejez”, asegura Jordi Valdés, Director Comercial de Super Buffet.

En aquella época “no había materiales novedosos ni se habían probado técnicas nuevas; en estos últimos 30 años se ha avanzado mucho“, considera el experto de esta compañía integrada en Experience In Hotel Group (Eselfri), que también resalta una progresión en materia de durabilidad.

Jordi Valdés es Director Comercial de Super Buffet.

Actualmente, “son estructuras de acero inoxidable, forradas y paneladas con nuevos materiales, que pueden ser fenólicos o cerámicos, que protegen mejor de la humedad. Y, se pueden emplear tanto en frío como en caliente, gracias al empleo de piedra natural o artificial como la que emplea Dekton y otras marcas”, expone.

Además, también se ha incorporado el uso de cristal, se han integrado las placas de inducción, las cubas… Y, en general, “podemos emplear muchos materiales a los que antes no podíamos recurrir“, de forma que se mantenga correctamente cada producto, matiza este especialista que ha participado en la evolución del buffet hotelero.

Igualmente, ha evolucionado el tratamiento que se realiza de cada plato, según su tipología y las necesidades de frío o calor que tenga cada materia prima. Una gran ventaja tanto desde un punto de vista organoléptico como desde la más estricta seguridad alimentaria, tan importante para la industria hostelera.

Se recupera el servicio al cliente

Otro cambio importante es el servicio, que en los primeros tiempos del buffet hostelero “se perdió el hilo conductor con el cliente”, al eliminar personal que antes ofrecía servicio en mesa y a cambio ofrecer toda una gama de productos en autoservicio. Pero, eso también tocó a su fin y volvió el sentido común…

“Desde hace unos años hacia acá, se ha vuelto a poner al personal ante el cliente gracias a los ‘show cooking’ y los ‘market place’, donde se preparan la ensalada, el huevo frito, o la comida que sea, a la vista del comensal”. Así, interactúa de nuevo el servicio del hotel con el huésped. Vital en un contexto donde se habla de ‘turismo experiencial’.

Anécdotas del buffet hotelero

“Recuerdo haber visto a un turista alemán de un metro noventa pegar un salto increíble porque recibió una descarga eléctrica en un buffet de hotel que no tenía toma de tierra. Ahora nos llevaríamos las manos a la cabeza con cosas que antes se hacían mal, pero todo el mundo estábamos aprendiendo.

En cambio, “hoy en día todo tiene una seguridad impresionante, estamos obligados a cumplir un montón de normativas“, con mucha sobreprotección en todos los elementos. “Ha cambiado tanto, que no tiene nada que ver”, afirma Jordi Valdés.

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