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Seguridad en la Hostelería, una cuestión compleja

9 febrero, 2017 (09:03:35)

Los simulacros se realizan de una manera rutinaria, sin dificultades y con pocos supuestos de riesgo, lo cual, hace que no sean muy útiles

Un fallo arruina el esfuerzo realizado y desprestigia al establecimiento

La seguridad en la Hostelería no es una asignatura pendiente, pero sí de aprobado rascado. Porque, por muy bien que se hagan las cosas en esta materia basta un fallo, bajar la guardia, un golpe de mala suerte o de mala fe criminal, y los esfuerzos se difuminan a marchas forzadas.

El concepto en sí mismo forma parte del viaje, porque nadie que busque unas vacaciones basadas en el descanso y el ocio quiere visitar una zona conflictiva, o con riesgo sanitario, o en la que se sabe que hay altos índices de delincuencia, o donde el servicio no es de fiar... ¿Hace falta seguir? No, ya queda patente que la seguridad es un asunto serio que debe tratarse con sensatez y cautela.

Los puertos, aeropuertos y estaciones, los hoteles y restaurantes, así como discotecas, palacios de congresos, museos, centros comerciales, incluso la vía pública. Todos los establecimientos deben disponer de una serie de medidas de seguridad. Y, en el caso concreto de la hostelería, sin ellas no podrán obtener la licencia para realizar su actividad.

Medidas a seguir

Las más comunes de esas medidas son las entradas y salidas del local o edificio debidamente indicadas de manera lumínica, recursos antiincendios como detectores de humos, alarmas, escaleras de incendios, paneles de orientación situados en las distintas plantas y puntos de reunión que faciliten la evacuación ante una eventual emergencia, extintores o sprinklers (rociadores), así como rutas de evacuación señalizadas con pinturas ignífugas y bocas de incendio equipadas.

Las dimensiones y distribución del local jugarán un papel determinante a la hora de decidir cuáles de esas medidas de seguridad en la Hostelería se deben habitilitar. Otros aspectos, como la categoría del establecimiento, nada tienen que ver con la adopción de las medidas de seguridad más indicadas ni la calidad de los recursos a emplear.

Seguridad en la Hostelería ante robos e intrusos

Algunas de las problemáticas añadidas que se dan en la seguridad en la Hostelería, son los robos, que se ceban especialmente en las zonas turísticas costeras durante la temporada alta. Además, una parte de ellos también pueden ser robos perpetrados desde dentro, es decir, por parte de algún miembro de la plantilla del establecimiento. Así, la vigilancia contra las sustracciones siempre debe ser realizada con especial cuidado, porque además puede afectar al prestigio del establecimiento.

Los recursos de que puede disponer el hotel para prevenir los robos y la entrada de intrusos son muchos y muy variados, desde cajas fuertes en las habitaciones hasta videovigilancia, seguridad privada -que además se puede reforzar en el caso de que se celebre un evento-, cerraduras electrónicas, sensores y alarmas, control de acceso por tarjeta, huella dactilar o combinación numérica. Generalmente, la recepción es el lugar desde el que se controla la seguridad, incluida la que se ocupa de prevenir incendios.

Los riesgos a los que se enfrenta la Hostelería, ante eventuales situaciones de emergencia, que tanto pueden afectar a los clientes como al personal, tienen solución con la formación de este último colectivo, con la adopción de las medidas y recursos necesarios para prevenir y combatir los siniestros, con una hábil gestión de las crisis. Pero, además, es importante tener en cuenta algunos aspectos que afectan a los usuarios de las instalaciones: no las conocen y podrían encontrarse durmiendo en el momento en que aparezca el peligro. Es decir, son vulnerables, y ese es el principal problema que hay que abordar.

La importancia de los simulacros

La gestión que se ha realizado de las crisis y las emergencias en el turismo frecuentemente ha venido acompañada de la polémica, y esta característica tanto ha afectado a las empresas grandes y pequeñas como a las administraciones públicas. Un buen entrenamiento de las plantillas y la realización de simulacros son dos de los aspectos más importantes para tener un comportamiento idóneo ante una situación imprevista y peligrosa. Si hay que pensarlo todo en ese momento, ya es tarde.

Aún así, tampoco es suficiente. Algunos expertos piden que se disponga de un plan de emergencias, y que se cumpla llegado el caso, lo cual no siempre pasa por distintas razones. También piden una correcta gestión de la comunicación, porque cuando se produce un siniestro, por ejemplo en un hotel o restaurante, la atención de los medios de comunicación y de la sociedad se centra en ese lugar, y todo el mundo quiere saber lo más exactamente posible qué ha sucedido.

Pero, aún hay más. Los simulacros tienen que ser lo más fieles a la realidad posible, ya que frecuentemente se realizan de una manera rutinaria, sin dificultades y con pocos supuestos de riesgo. Si se le suma a ello que los expertos también apuntan que es habitual no extraer conclusiones después de una esas acciones o, peor aún, después de una crisis real, la perspectiva es que es necesario mejorar.

Guía Básica de seguridad en hoteles (Fundación Mapfre)

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