Accesos: sensores biométricos sustituirán a las cerraduras

Los nuevos dispositivos utilizan los rasgos dactilares, vasculares y faciales, que son únicos en cada caso, para identificar a los individuos

Incrementan el control sobre los empleados

Nacemos con patrones únicos y diferentes que pueden detectarse para clasificarnos de forma individualizada y que hoy en día, de la mano de la tecnología, abren un extraordinario campo de desarrollo e innovación. La biometría permite medir y analizar datos biológicos para determinar que un individuo es quien dice ser.

En otras palabras: reconoce características físicas e intransferibles de las personas, haciendo de éstas la llave más exclusiva de un escenario que pronto tendrá sensores en lugar de cerraduras en todos los controles de accesos.

Los expertos en controles de acceso e identificación de personas reconocen que en España, curiosamente, ha sido una instrucción de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social la que ha disparado el interés por estos dispositivos. No es otra que la que indica que la empresa no puede refugiarse en la flexibilidad horaria de la jornada para no retribuir horas extras.

Más demanda de terminales

En conclusión: se intensifica el control sobre los empleados. Sin embargo, este mercado en auge tiene más de un motivo y múltiples posibilidades. La responsable de marketing de Kimaldi, Alejandra Blanco, confirma que, efectivamente “se ha incrementado la petición de terminales biométricos para el acceso del personal”.

Además, “es una tendencia real la implantación de la huella dactilar, ya que exime de la responsabilidad de llevar encima una tarjeta o una llave para acceder al lugar de trabajo”, resalta.

Ese rasgo, el dactilar, es el más desarrollado e implementado por la marca de fabricación y distribución, aunque su portfolio cuenta también con la biometría vascular, que utiliza el patrón de las venas del dedo, o la biometría facial, que captura en 3D el de la fisonomía craneal.

Acceso a zonas restringidas

Es importante, señala Blanco, determinar “qué biometría es la más adecuada para nuestro centro y nuestros clientes, ya que dependiendo de las características de cada uno varía la manera en la que los empleados y clientes deben acceder”, aclara. Por ejemplo, en el sector sanitario el uso de tarjetas RFID está muy implementado por la necesidad de identificación de los empleados.

Sin embargo, señala la portavoz de Kimaldi, “la biometría se aplica en este sector en zonas restringidas o farmacias, que necesitan el plus de seguridad que aporta la biometría sobre la tarjeta de identificación por radiofrecuencia. La tarjeta es un elemento externo e intercambiable, en cambio la huella dactilar es única e intransferible”.

Sensores biométricos en el turismo

En el sector turístico los proveedores recomiendan dispositivos que combinen las tecnologías biométricas y RFID. Son terminales muy potentes y eficaces que incorporan un software para desarrolladores, permitiendo la adaptación a las necesidades del cliente.

Una de las hoteleras que hace ya cuatro años empezó a apostar por las técnicas biométricas es el Grupo Piñero, cuyo director corporativo de RRHH y RSC, Antonio Pita, reconoce que “hasta ahora se utilizan para el control del personal a los accesos (entrada general), antes y después de la incorporación a su puesto de trabajo, y en otros controles como el acceso a los comedores de personal.

Con los clientes se utilizan identificadores y tarjetas inteligentes, si bien no descartamos la biometría en todas sus vertientes para usos futuros o la utilización de la tecnología RFID que permite la lectura/escritura de datos a distancia de las tarjetas o tags, usando la transmisión por radiofrecuencia”.

Implantación exitosa

Pita considera un éxito la implementación de la biometría en todos los hoteles que posee el grupo en Riviera Maya y parte de los Punta Cana. El plan de expansión contempla este año y el que viene a los de República Dominicana, Jamaica y España.

Entre los argumentos, Pita se refiere a beneficios como “la seguridad en las instalaciones, el ahorro de tiempo dedicado a la gestión, conocimiento en profundidad del personal (número de accesos, permanencia en las instalaciones, flujos, etcétera), mejor servicio y por lo tanto incremento de la competitividad o modernización de la imagen de las instalaciones, entre otros”.

A nadie se le escapa que la tecnología biométrica implica también información, y que ésta debe salvaguardarse. Para Pita, “con independencia del modo de recogida, esos datos acaban mecanizados y tratados para fines tan diversos como la confección de informes, recibos de salarios, estudios de costes… está claro que deben estar protegidos”.

Protección ante ciberataques

Por su parte, los fabricantes y distribuidores recuerdan que los terminales que suministran están conectados a un servidor, y que es responsabilidad de cada centro establecer las protección necesaria contra los ciberataques.

Así que los múltiples beneficios de la tecnología biométrica requieren que los sectores que apuesten por ella estén también dispuestos a reforzar sus inversiones en la protección de datos y sistemas. En crecimiento e innovación constante., la oferta de dispositivos biométricos ya abarca una interesante variedad de gamas y, dentro de ellas, diferentes niveles y precios.

Únicos y reconocibles

Las implantación de la tecnología siempre va algunos pasos por detrás de los nuevos desarrollos o descubrimientos. Mientras la huella dactilar empieza a triunfar en el segmento de los dispositivos biométricos, los científicos trabajan en proyectos de identificación aún más infalibles.

Es el caso de la huella cerebral basada en la respuesta única a ciertos estímulos y que, a diferencia de la de los dedos, no se puede ‘robar’. Seguro que ya nadie se atreve a decir que esto es ciencia ficción.

Escribe un nuevo comentario