¿Con qué se encuentra un gastroasesor cuando llega al hotel?

La intervención de estos expertos ayuda a mejorar la eficacia del trabajo cotidiano en los establecimientos, al mejorar su organización

A veces trabajadores y directivos están a la defensiva

Un asesor hostelero, que también se puede definir como gastroasesor, es un profesional de largo recorrido dentro de esta actividad que se encuentra en condiciones de realizar una importante contribución para mejorar muchos aspectos de la dinámica habitual de un hotel.

En su labora cotidiana observa muchas circunstancias y comportamientos, a menudo paradójicos que conviene conocer de antemano. De ese modo, tal vez se puede ahorrar mucho tiempo y dinero, sobre todo al principio de sus intervenciones.

Como profesional ajeno al establecimiento, a su llegada, le pueden pasar cosas como ésta: “a veces te encuentras a uno o varios del equipo, o incluso directivos, en ‘modo defensa’ ante la llegada de un asesor, pensando que sí o sí se van a tener que realizar inversiones muy costosas, o cambios drásticos y dolorosos”.

Así lo manifiesta Koldo Royo, chef de reconocido prestigio y gastroasesor que, por otra parte, aclara que en realidad “muchísimas veces, nuestras actuaciones como asesores se basan en pequeños ajustes, en detalles o reubicaciones de instalaciones ya existentes”, expone.

Pequeñas mejorías trascendentales

Y, de hecho, “mejorar la eficacia de lo ya existente, en cuanto a personas e instalaciones, es lo que más nos gusta trabajar“, subraya el experto, y “estos sí son aspectos que pueden facilitar o dificultar nuestra labor”, razona

Pero, “todo mejora siempre si empezamos por escuchar y analizar todo lo que te transmite el cliente, incluyendo prever en lo posible la paradoja de que, en muchos casos, la propia persona que te llama es el que va a resultar más reacia a cualquier cambio propuesto”, explica Royo.

Un aspecto muy a tener en cuenta antes de empezar una asesoría es escoger bien el momento en que debe iniciarse. Porque “no es lo mismo empezar la asesoría en temporada baja o durante el cierre por temporada, que iniciarla en plena temporada, en estos casos hay que actuar con cautela”, recomienda el experto.

Cambios a corto y largo plazo

De ese modo,el gastroasesor debe ‘moverse’ de la siguiente manera: “estudiando la situación sin entorpecer, aprendiendo sus mecánicas de trabajo, y asumiendo que ese mismo año los cambios no serán tan evidentes”, aunque pueden llegar a ser notables en la siguiente temporada.

Aunque, en el caso de los pequeños hoteles “a veces hay que actuar de modo totalmente distinto: contundente, con acciones muy concretas y muy rápidas, porque aplazar el cambio podría significar el cierre”, razona Koldo Royo.

Quién contrata al gastroasesor

La cuestión de quién contrata al gastroasesor puede resultar decisiva para los resultados de esta actividad, ya que repercute en una actitud más o menos decisiva a la hora de afrontar los cambios que este profesional proponga al establecimiento.

Normalmente, puede ser el jefe de cocina o de sala quien recomiende a la dirección la posibilidad de contar con una asesoría; o bien, puede ser iniciativa de la propiedad o de la dirección del hotel.

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