8 razones para contratar a un asesor hostelero

Las razones para contratar un asesor hostelero se pueden resumir en ocho que se han identificado con la ayuda del chef Koldo Royo.

Soluciona problemas y ayuda a poner en marcha proyectos

Las empresas hosteleras de todo tipo se enfrentan frecuentemente a situaciones que pueden requerir la intervención de profesionales altamente especializados externos. En ciertos casos, esta colaboración viene de la mano de un asesor hostelero, cuya misión responde a diversas situaciones.

Así, se puede recurrir a estos especialistas para enmendar una problemática concreta que se dé en un establecimiento, o bien, para reorganizarlo. Y, además, pueden realizar importantes contribuciones cuando se trata de poner en marcha un proyecto nuevo y, por lo tanto, hay muchas dudas que despejar.

Aquí se recogen ocho razones muy habituales, identificadas con la ayuda del chef y asesor hostelero Koldo Royo, que trabaja habitualmente cubriendo este tipo de necesidades, que pueden surgir por múltiples motivos, tan distintos como personas, negocios y momentos existen.

Identifica mejoras

Un aspecto importante a tener en cuenta es que, al tratarse de un profesional externo, este consultor puede ofrecer una visión desde fuera que muchas veces contribuye definitivamente a identificar posibles mejoras, tanto en el propio establecimiento, como en su gestión y su plantilla.

Sobre todas esas cuestiones, y más, el asesor hotelero ofrecerá conclusiones y alternativas viables, con el compromiso de que su paso por el hotel, restaurante, etc., sirva para lograr un negocio saneado, que funcione como un reloj, y que esté preparado para asumir nuevos retos.

8 motivos para llamar al asesor hostelero

  • 1.- Consulta puntual: puede ayudar a ver o dar esos puntos de vista que a menudo faltan al empezar o reconducir un negocio.
  • 2.- Creación de un nuevo producto: de cara a su lanzamiento.
  • 3.- Motivación de equipos de trabajo: para planificar y poner en marcha acciones concretas en este campo.
  • 4.- Corrección de actitudes negativas: en la plantilla e incluso en el equipo de gestión.
  • 5.- Remodelación de tareas: para que aflore lo mejor de cada componente.
  • 6.- Distribución de espacios de trabajo: para una mejor organización interna.
  • 7.- Revisión periódica de los puntos importantes: a fin de no perder las buenas dinámicas adquiridas.
  • 8.- Formación continua: talleres y clases para los equipos de trabajo

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