Posiciones habituales que causan lesiones en Restauración

Las actividades realizadas en bares y restaurantes obliga a los trabajadores a adoptar posturas inadecuadas pueden derivar en lesiones en Restauración.

La adopción de posturas inadecuadas durante el servicio puede provocar trastornos musculoesqueléticos en cocineros y camareros

Posturas forzadas en el sector de bares y restaurantes

Las actividades realizadas en bares y restaurantes exigen a los trabajadores una gran carga de trabajo que, en ocasiones, les obliga a adoptar posturas inadecuadas durante la jornada laboral que pueden derivar en lesiones en Restauración.

En muchas ocasiones los profesionales del sector trabajar en espacios reducidos o deben permanecer gran parte de su jornada laboral manteniendo una postura mantenida en posición de pie, circunstancias que pueden traducirse en posturas forzadas, según el estudio ‘Prevención Estratégica en Riesgos Laborales’, realizado por Hostelería de España.

Así, la adopción de posturas de trabajo forzadas constituye uno de los factores de riesgo más importantes que provocan los trastornos musculoesqueléticos. Las lesiones provocadas por las posturas forzadas no suelen ocasionarse súbitamente, sino que se desarrollan a lo largo del tiempo.

Posiciones que pueden originar posturas forzadas

  • Cuello inclinado. A la hora de cocinar es bastante habitual que se adopte esta posición si la altura del plano de trabajo no es la adecuada.
  • Tronco inclinado o girado. Trabajar en espacios reducidos, como en cámaras frigoríficas que no cuentan con las dimensiones adecuadas o fregaderos muy profundos o al sacar o introducir bandejas con alimentos en el horno, son ejemplo de ello.
  • Piernas en cuclillas o de rodillas. Esta situación la podemos encontrar al sacar productos de las partes bajas de los almacenes, en labores de limpieza o a la hora de cargar el lavavajillas.
  • Brazos por encima del hombro. Por ejemplo, alcanzar ollas o sartenes de las partes más altas de la cocina.
  • Muñecas flexionadas. Limpiar o en las tareas de preparación de alimentos, obliga al trabajador a flexionar la muñeca de manera excesiva o cuando los cuchillos, tijeras, etc. no presentan características ergonómicas adecuadas.
  • Manos y dedos flexionados o extendidos. Se pueden producir distensiones de los ligamentos de los dedos, o incluso, en casos extremos, luxaciones. Acarrear bandejas es un ejemplo típico.
  • Permanecer largos periodos de tiempo en posición de pie. Camareros y cocineros pasan la mayor parte de su jornada laboral en esta posición. Aunque a priori no es una postura forzada, supone un esfuerzo muscular importante sobre todo en las zonas de la espalda, cuello y piernas, lo que puede ocasionar varices, lumbalgia o fascitis plantar.

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