Spain Nightlife evita cárcel a dos empresarios de ocio nocturno

Spain Nightlife ha conseguido vencer el 'principio de culpabilidad' que actualmente pesa sobre el sector de ocio nocturno.

En el juicio se ha demostrado que la sonometría policial no cumplía la normativa y que las denuncias por el ruido eran inventadas

En un local de la localidad de Playa de Aro en Girona

El ‘principio de culpabilidad’ que actualmente pesa sobre el sector de ocio nocturno se ha visto reflejado en el último juicio que ha defendido el abogado y secretario general Joaquim Boadas de Quintana de Spain Nightlife.

Se trata del caso juzgado recientemente en el Juzgado Penal Nº2 de Girona, a raíz de una querella criminal por delito contra el medio ambiente por contaminación acústica interpuesta por unos vecinos contra el titular de un local de ocio nocturno situado en la localidad gerundense de Playa de Aro.

En 2015 un matrimonio interpuso una querella criminal contra los titulares del local ubicado en los bajos del edificio donde veraneaban, pidiendo la imposición de una pena de 2 años de prisión y una indemnización de 40.000 euros por los perjuicios y daños morales causados.

Los servicios jurídicos de Spain Nightlife detectaron que los querellantes no vivían justo encima del local, sino en el segundo piso, mientras que los habitantes del primer piso manifestaron que la actividad del local no les molestaba.

Spain Nightlife contó con expertos en acústica

Por otro lado, en el juicio oral también quedó demostrado, tras contar con la entidad Audiotec y a Robert Barti, especializados en acústica, que la medición sonométrica realizada por la policía local de Playa de Aro no cumplía la normativa.

En este sentido, en la misma no se hicieron constar los períodos de evaluación, las posiciones de la medición fueron incorrectas, no se tuvo en cuenta el ruido de fondo ni se realizaron las correcciones por razón de componentes de bajas frecuencias, tonales e impulsivos.

Cabe destacar que, quizás el hecho que más sorprendió de todos fue que, uno de los querellantes, según lo recoge la propia sentencia “era un poco demasiado sordo”, pero que aún así durante el juicio declaró que no podía dormir por las noches porque le molestaba la música. Mientras que, en sus manifestaciones a los vecinos siempre había comentado que el local no le molestaba porque dormía muy bien.

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